Hace unos días fui invitado por un grupo de investigadores de un centro de Investigación, Desarrollo e Innovación (ID+i), a conversar sobre Desarrollo, Comercialización, Transferencia y Masificación de Tecnología. Quiero resaltar que esta invitación fue una iniciativa de algunos investigadores, preocupados por la situación que están observando y viviendo en su centro de ID&I, y no por los directivos del centro, lo cual me llamó poderosamente la atención.

El intercambio y discusión se desarrolló de forma amena, ellos muy a gusto, motivados e interesados en el tema, y yo, como pez en el agua, disfrutando del encuentro y haciendo lo que más me gusta: compartir conocimiento y parte de mis vivencias y experiencia.

Ahora quiero compartir mi reflexión de este evento, ya que lo que observe de los participantes, pocas veces lo he vivido en mi carrera profesional, como investigador, consultor y coach.

  • Resulta que yo estaba allí por invitación de algunos de los asistentes, que aprovecharon mi amistad y aprecio, con algunos de ellos. Crearon un espacio informal para conversar sobre el tema; y por qué no decirlo, drenar sus preocupaciones de carácter organizacional.
  • Me quedo claro que estas personas aman y son apasionados de su trabajo (la investigación) y entienden que lo que hacen es muy importante y de alto impacto, al agrega  valor y hacer más competitiva su empresa, y por ende al país, al brindar respuestas a los problemas técnicos de las áreas operacionales, con mejoras operacionales, desarrollos tecnológicos y/o la prestación de servicios técnicos especializados.
  • A estas personas les preocupa y sienten que no están recibiendo el apoyo  que requieren para realizar el trabajo que tienen y deben realizar. Se sienten impotentes porque aun cuando lo han manifestado, no han recibido una respuesta acorde y cónsona a sus planteamientos.

Todo lo expresado por estos investigadores, con vehemencia, pasión y e incluso con mucha emoción, de algunos brotaron lágrimas, me dejo impactado; sin hacer alusión a los bajos salarios que perciben, que hace que su labor tenga aún más mérito; no me queda la menor duda que esta gente aman, les gusta y disfrutan lo que hacen y que quieren a su país.

Es probable que situaciones como éstas puedan estar repitiéndose en otros centros de ID+i, la cual puede ser consecuencia de que:

  • La estrategia de centro de ID+i no está respondiendo a los lineamientos que le fueron establecidos y/o a las necesidades del negocio.
  • No se tiene clara, está desactualizada o se ha desvirtuado la razón de ser de centro (la estrategia) y/o no está respondiendo a la visión y misión de una organización dedicada a hacer CT+i, si es que la tiene.
  • No cuentan con una organización y estructura cónsonas con los objetivos y actividades que se deben desarrollar en un centro de ID+i.
  • No cuenta con el talento, en calidad y cantidad, que responda a las necesidades técnicas, tecnológicas  científicas del centro de ID+i.

Si bien es cierto que los aspectos antes mencionados pueden no ser los únicos, estos deben ser considerados al momento de hacer una revisión y  diagnóstico de la situación, si se desea rescatar la razón de ser del centro de ID+i y retener y devolver al personal técnico y de investigación la confianza y motivación para que continúen desarrollando su pasión, que no es otra que hacer investigación.

Cuando uno se encuentra con casos, como el anteriormente relatado, en donde son los investigadores y empleados son los que sugieren, y ruegan, a sus superiores la necesidad de hacer un revisión de la estrategia, la organización y la forma de operar, no me queda la menor duda que decir: “la carreta está delante de los caballos”, lo cual es una excelente oportunidad para impulsar una revisión profunda de la organización.

Y quiero finalizar con un mensaje para los investigadores que me invitaron al evento:

“Si algo es lo suficientemente importante para ti, incluso si las probabilidades están en tu contra, debes hacerlo” – Elon Musk